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¿Qué viene después de la investigación tradicional en psicoterapia?

Gendlin, E.T. (1986) What Comes After Traditional Psychotherapy Research? En: American Psychologist, Vol. 41, N.° 2, Feb. 1986. pp. 131-136.

Traducción: Carlos Alemany, con la colaboración de Enrique Aquilar, Pedro Coduras y Jesús Rz. Ortega
Psicoterapia Experiencial y Focusing: La aportación de E. T. Gendlin, Alemany C. (Ed.), Bilbao: Ed. Desclee de Brouwer, 1997. pp. 303-315

 

Mucho de lo que hace 30 años sólo podía ocurrir dentro del despacho de un psicólogo ha sido ya incorporado dentro de muchos contextos en nuestra sociedad. No me refiero a todo el proceso terapéutico sino a procesos específicos dentro del mismo que se usan hoy día en muchos encuadres diferentes. Estos procesos más específicos requieren ser investigados a fondo. Su especifidad también puede conducir a resultados más significativos y replicables. Ya hay suficientes estudios sobre los resultados de la psicoterapia en su conjunto y también por esta razón es necesario investigar variables más específicas en el futuro.

Este artículo propone 18 estrategias para cambiar la investigación en psicoterapia para que tales investigaciones sean más productivas y significativas. Un aspecto central del presente artículo es establecer variables de investigación más específicas no psicoterapia per se, sino sus subprocesos y microprocesos. Estas unidades más pequeñas intervienen en los diferentes métodos psicoterapéuticos, siendo también relevante en otros contextos diferentes de la propia psicoterapia.

1. La vieja estrategia: Las medidas de los resultados se basan en muy pocos éxitos.
Reemplazable por:
reunión de casos incuestionablemente exitosos

Los casos sólidamente exitosos poseen índices naturalísticos de sus resultados: Trabajo y amor, antes imposible, ahora es posible. Se da una sensación de bienestar y se abren nuevas dimensiones. El terapeuta, el paciente y los cuestionarios a amigos concuerdan en que la terapia ha tenido éxito. Propongo que los terapeutas graben de forma rutinaria, usando un conjunto de medidas pre/post tratamiento, e informen de los casos sólidamente exitosos (a organismos como la American Psychological Association o el National Institute of Mental Health). Un banco de casos claramente exitosos producirá un conjunto de medidas de cambio correlacionadas. Todos los cambios deseados ocurren conjuntamente. Algunas de las pruebas utilizadas de forma rutinaria poseen ítems elegidos para comprobar la estabilidad testretest bajo muchas circunstancias. No todos son sensibles a los cambios. Además, ¿qué cantidad de cambio define el éxito en una prueba dada? Un banco de casos genuinamente exitosos nos aclararían estos temas.

2. La vieja estrategia: Dividir o clasificar los casos que se poseen.
Reemplazable por:
Comparar los casos claramente buenos con los demás

Los datos de un estudio deben compararse con la distribución general antes de clasificarlos de "altos" y "bajos". El uso que normalmente se hace de ellos pasa esto por alto. No es correcto denominar a la mitad superior de los casos "éxito" y a la mitad inferior "fracaso". Incluso sin el banco de medidas de cambio antes mencionado el éxito genuino puede ser detectado en los informes del paciente y el terapeuta. También pueden apreciarse en la distribución de los datos que el terapeuta posee de sus casos. ¿Qué ocurre, por ejemplo, si de entre 25 casos dos sobresalen y parecen haber sido éxitos genuinos? El modo apropiado es comparar esos dos con los otros 23. A medida que los terapeutas se van haciendo más competentes, el número de casos exitosos aumentará. Mientras tanto hay que fiarse de la distribución.

3. La vieja estrategia: Predicción de las diferencias terapia/control.
Reemplazable por:
Predicción de las diferencias éxito/fracaso

Supóngase que se está estudiando la habilidad artística antes y después de la terapia. ¿Debería predecirse la diferencia entre el grupo de tratamiento y el de control? ¡En absoluto! Es mejor predecir que la medida aumentará sólo en el subgrupo de los casos exitosos. Después de todo no se quiere predecir un aumento de los casos en los que no se tiene éxito.

4. La vieja estrategia: El "grupo de tratamiento" define la "psicoterapia".
Reemplazable por:
Definición de los procesos psicoterapéuticos que tienen lugar

En algunas ocasiones los resultados de los "grupos de tratamiento" difieren de los de control, en otras no. ¿Por qué los resultados son tan irregulares? El diseño terapia/Control no comprueba el efecto en la persona sobre la que realmente se aplica el proceso terapéutico. El "grupo de tratamiento" con demasiada frecuencia se define sólo invirtiendo cierto tiempo en una habitación con alguien que intenta hacer que el proceso terapéutico tenga lugar. Los resultados irregulares muestran que la intención terapéutica a veces produce efectos y a veces no. Ese matiz debería comunicarse al público, y no que la terapia tuvo lugar y fue inefectiva.

Para comprobar el efecto de algo se debe saber cuándo eso está presente y cuándo no. Por tanto, una estrategia mejor es medir el proceso terapéutico. Mediante grabaciones, anotaciones standards y otras observaciones se puede medir el grado en el que un proceso terapéutico tiene lugar en las sesiones. El resultado de los procesos más adecuados debería diferir del de los menos adecuados (tanto como de grupos de control).

Sin embargo no hay ningún consenso en la definición del proceso psicoterapéutico. Por tanto, el resultado encontrado se limitaría a la variable medida del proceso. Pero ésto tiene una ventaja: esos resultados pueden ser replicados con más facilidad.

5. La vieja estrategia: Comprobar el método de terapia.
Reemplazable por:
Comprobar los subprocesos de la terapia

Los diferentes métodos o escuelas de psicoterapia que compiten en la actualidad han sido tomados como variables de investigación. ¿Cuál es más efectiva, el psicoanálisis o la terapia centrada-en-el-cliente? De hecho los diferentes métodos desarrollan técnicas diferentes, pero éstas son sólo parte de to que los pacientes y los terapeutas hacen. Todos los terapeutas tienen mucho en común. La mayoría de las investigaciones en psicoterapia tampoco definen con qué frecuencia el procedimiento bajo estudio tiene lugar.

Una dirección posible es estudiar solamente las diferentes técnicas específicas. Los denomino "subprocesos" de psicoterapia. Sus resultados a corto plazo pueden ser estudiados en entrevistas psicoterapéuticas o fuera del contexto psicoterapéutico. Ofrecen una vía de investigación muy prometedora. Algunos ejemplos son (a) la asociación libre (Bordin, 1966a,b, 1980); (b) desensibilización sistemática (Lazarus, 1968, 1971, 1984); y (c) el método de las dos sillas gestáltico. Cuatro estudios sucesivos (Greenberg, 1983, 1984) constituyen buenos modelos de la orientación en la investigación que propongo. Ese subproceso puede estudiarse por sí mismo o en sesiones en las que una afirmación reconocible del cliente marca el momento en el que el terapeuta asigna esta "tarea" (como la denomina Greenberg). La conducta del paciente en cada par se midió de forma separada. El proceso se dividía en dos fases. La segunda fase (llamada "resolución") se definió en base a varios instrumentos. Por tanto se abrieron bastantes vías de investigación prometedoras.

El subproceso que yo conozco mejor es la atención del cliente a un referente interior directamente sentido. Este subproceso tiene dos medidas fundamentales. Una de ellas es la Experiencing Scale (Klein, Mathieu, Gendlin, & Kiesler, 1969), ya aplicada sobre grabaciones. En el extremo inferior de la escala ni siquiera hay adjetivos para indicar la referencia interna. En el extremo superior, se puede oír a los clientes comprobando lo que dicen con lo que aún es un referente sentido físicamente al que denominamos "sensación-sentida". Hay un silencio. Luego: "No, no es eso; lo que decía no es eso. Está ahí, pero... Todavía no sé lo que es." Otro silencio y se vuelve a sentir corporalmente esta cualidad difusa. Luego: "Oh,... sí... (respiración)... sí, eso es." En la actualidad no sólo lo medimos sino que lo enseñamos. Como enseñanza lo denominamos "Focusing" (Gendlin, 1981). Después de la instrucción una lista de comprobación ofrece la segunda vía para la toma de medidas (Alemany, 1985). Estas variables parecen ser procesos del paciente.

6. La vieja estrategia: Ver las variables del terapeuta y del paciente como si fueran independientes.
Reemplazable por:
Reconocer y estudiar diferentes tipos de procesos de interacción

Aunque se hable de las "tareas del paciente" de forma separada a las "técnicas del terapeuta", cada variable incluye de forma implícita a ambos lados. Por ejemplo, la "asociación libre" incluye las interpretaciones del terapeuta que sólo son posibles tras el surgimiento de las asociaciones. Y al contrario. las interpretaciones se validan y se guían por medio de las subsiguientes asociaciones. De forma similar, los terapeutas comportamentales asignan un paso posterior sólo si el paciente realizó el anterior. Solo pueden reforzar to que se ha hecho. El "procedimiento del terapeuta" sólo se aplica a la conducta del cliente. Si la empatía sólo se define como el modo reflectivo de responder, dependerá sólo del terapeuta pero así no predecirá el éxito o el fracaso. Por otro lado, si la empatía es precisión ante el contenido complejo, la empatía del terapeuta variará con la profundidad de la comunicación del cliente.

Greenberg decía (pero no podía saberlo) que los terapeutas ofrecen un "entorno constante". En la primera fase del procedimiento de las dos sillas gestáltico, sus clientes no se diferenciaban. En la segunda fase algunos clientes se volvieron los "resueltos", y otros no. El no sabía por qué. Pienso que en la primera fase también había diferencias no definidas, diferencias que probablemente implicaban tanto al terapeuta como al cliente. El nombre de nuestra "Escala Experiencial" nos confunde de un modo similar. Mide la interacción, no sólo al cliente. Las largas unidades de tiempo obviamente incluyen ambos lados. Pero incluso las breves no separan al terapeuta del cliente. Una persona es un proceso activo diferente dependiendo en quién esté presente. Ambos lados son índices de interacción. Volviendo atrás desde los "resueltos" de la segunda fase se podría ver quizás que también había diferencias en el procedimiento del terapeuta en la primera fase. Lo cual podría entonces apuntar hacia posibles diferencias en esa fase también para los clientes.

7. La vieja estrategia: Definir sólo el tipo de subproceso.
Reemplazable por:
Definir los subprocesos según se hagan con efectividad

El subproceso a menudo se define sólo por el tipo. Se asume que siempre se hace bien. En su lugar, definamos el modo en el que se realiza cuando se hace con eficacia. Así también podremos estudiar el modo en el que los terapeutas generan o participan en estas diferencias. Un amasijo indefinido de procedimientos bien hechos y mal hechos no puede ser replicado. En el estudio siguiente las proporciones ya no serán las mismas. Pero definir las versiones efectivas requiere de criterios sobre los resultados.

8. La vieja estrategia: "Proceso" se confunde con resultados de pequeña escala.
Reemplazable por:
Separar las medidas del proceso y de los resultados

Con frecuencia, y muy equivocadamente, se dice que el "proceso" es el resultado trozo a trozo. No es así en absoluto. Por "proceso" hacemos referencia a lo que produce resultados. Nuestras mediciones del proceso no deben incluir resultados a pequeña escala. Por ejemplo, la frecuencia de progreso de los informes durante las entrevistas no son parte del proceso - no es lo que provocó dicho progreso. No es sorprendente que eventualmente los pacientes exitosos informen sobre más cambios positivos durante la terapia tales como "Ahora me siento más pleno," o "Oh, ahora este problema parece haberse resuelto." Tales afirmaciones positivas nos son fáciles de encontrar. Su aparición puede ser una medida útil de resultados a pequeña escala. De forma similar, los clientes "resueltos" de Greenberg hacen referencia a resultado. Por supuesto que un proceso efectivo produce diferentes unidades de resultado. Pero si queremos comprobar si el proceso produce los resultados, no debemos confundir las medidas del resultado dentro de las del proceso. Debemos mantener bien diferenciadas las medidas de modo que si hubiera mucho proceso sin unidades de éxito nuestras medidas así lo denunciarían.

9. La vieja estrategia: Comprobar el propio estilo.
Reemplazable por:
Especificar una versión que se pueda utilizar de forma universal y que sea apreciada por todos

Si se especifica el propio estilo puede que otros no usen un subproceso. Para especificar un estilo universal hay que hacerse dos preguntas: (a) ¿De este subproceso, qué querrían todos los terapeutas? (b) ¿Qué no puede tener otro método? En Gestalt se le pide al cliente que se siente en otra silla y sea, sienta y actúe desde el papel opuesto (ejemplo, agresor, una figura onírica) dirigiéndose a la silla vacía (la que el cliente usa habitualmente). Algunos terapeutas pueden no desear esta dramatización hacia una silla vacía. Existen otras formas de sentir los dos lados conocidos de un conflicto. ¿Qué querrían todos los terapeutas y que no se puede obtener de otra forma? Es esa forma espontánea de actuar desde una posición que normalmente se experimenta como ajena desde la propia personalidad consciente. Especifíquese lo que es deseable de forma universal y lo que especial en cada subproceso.

10. La vieja estrategia: Verificación sin exploración.
Reemplazable por:
Explorar y luego verificar

Propongo que la mayor proporción del tiempo invertido en la investigación clínica sea en "jugar en el laboratorio". Para los científicos sociales muchas situaciones comunes pueden ser situaciones de laboratorio. Se pueden probar los ítems de los cuestionarios, las hipótesis, los subprocesos y demás pequeños pasos de investigación con los amigos, colaboradores, en las clases o con tres o cuatro sujetos experimentales. Así se obtiene un feedback instantáneo y una información más completa que en las situaciones formales de investigación.

Así lo hacen los científicos físicos. Prueban muchas cosas en un solo día y siguen pequeñas vías experimentales. Cuando se encuentra algo se instituyen métodos mucho más complejos de verificación.

Nuestra metodología de investigación es excelente para la verificación de hipótesis. Pero... ¿cómo se puede llegar a desarrollar buenas hipótesis? En nuestro campo, los investigadores jóvenes así como los experimentados con frecuencia se lanzan a explorar hipótesis que no han explorado con anterioridad. El diseño no puede modificarse durante años. A ese ritmo toda una vida no es suficiente para tomar los pasos que realiza un científico físico en un solo día. La educación y los hábitos de investigación deberían apuntar en la dirección de la exploración previa.

La exploración que defiendo sólo puede realizarse con estudios exploratorios. No son versiones descuidadas de lo que debe hacerse bien para que tenga sentido. No podemos usar una N (muestra) de 3 para sacar conclusiones que requieren una N (muestra) de 25. Me refiero más bien a que, por ejemplo, recogemos feedback de tres sujetos para cada ítem. Eso nos permite rechazar algunos ítems y especificar otros. Tres sujetos pueden quitar posibilidades a una hipótesis y ofrecernos otras pistas. En menos de un día de exploración podemos averiguar cosas que no podríamos con estudios formales. Concretemos de forma regular dichos miniestudios exploratorios, haciéndolos viables y discutiéndolos. Con este tipo de exploración se mejorará la investigación psicoterapéutica formal y se desarrollará de forma sistemática muchas más información.

11. La vieja estrategia: Predecir las diferencias individuales.
Reemplazable por:
Hacer que el proceso ocurra

Fiske (Fiske & Shweder, 1966) ha mostrado que modos diferentes de medir "la misma conducta" no correlacionan (por ejemplo, las pruebas proyectivas, los autoinformes y las observaciones directas). No dijo mucho más, pero yo concluyo: Diferentes interacciones de medidas son realmente diferentes variables. En medición, como en la terapia, sólo existe la interacción.

Esto tiene varias implicaciones. Primero, si ciertos pacientes predeciblemente fracasan en terapia, no pensemos que sea debido a sus características individuales. Más que predecir la prognosis modifiquemos la terapia para que obtenga más resultados positivos. Por ejemplo, hemos predicho que los resultados positivos aumentarían su puntuación en la Escala Experiencial. Pero, en su lugar hemos visto, y continuamos viendo, que las puntuaciones son significativamente altas ya en el primer período de una terapia con éxito (Gendlin, Beebe, Cassens, Klein & Oberlander, 1968. Mathieu-Coughlan & Klein, 1984; Klein, Mathieu-Coughlan & Kiesler, 1985). Puede que hayamos usado los resultados como una medida de prognosis. El reto, sin embargo, era hacer que la gente que predecíamos que iban a fracasar hicieran lo que vimos que los clientes que tenían éxito hacían.

Desarrollamos instrucciones (Focusing Manual; Gendlin et. al., 1968) para enseñar justo aquello que la Escala Experiencial había mostrado que correlacionaba con el éxito en terapia: atención a un confuso referente sentido. Ahora a la gente que se predecía que iba a fracasar ha aumentado su nivel experiencial hasta el de aquellos que tienen éxito (Clarke, 1980). Pero las diferencias individuales en el hábito es muy fuerte. Nuestro primer Manual de Focusing y la medida postfocusing se utilizaron extensamente para diferenciar a los que sabían enfocar de los que no. Si una parte de la gente no aprende focusing con unas instrucciones de diez minutos, ¿se trata de un hábito propio o no? ¿no se trata más bien de una interacción? Debemos seguir mejorando nuestro procedimientos para aumentar la proporción de los que aprenden. La estrategia no consiste simplemente en predecir el éxito a partir de las características individuales sino hacer que el éxito sea algo más regular y también medirlo con más regularidad.

12. La vieja estrategia: Elegir de entre los índices operacionales disponibles.
Reemplazable por:
Definir una nueva variable a partir de la hipótesis

Un concepto --por ejemplo, "ansiedads"--puede estar "definido operacionalmente" como de acuerdo a ciertos ítems de alguna "escala de ansiedad". Pero nada, aparte del nombre, dice que estos ítems tienen que ver con lo que el investigador tiene en mente y que conduce a la hipótesis. Si ninguna medida existente mide esa ansiedad, ahorramos tiempo si desarrollamos una nueva medida. ¿Para qué comprobar to que sabemos de antemano que no tiene nada que ver? No se debe asumir una realidad de cosas verbalmente definidas. No es extraño que medidas que tienen el mismo nombre no correlacionen. "Ansiedad" no es una cosa general que puede ser medida por ítems de ciertas pruebas, resistencia galvánica de la piel, medidas de las expresiones faciales, pruebas proyectivas o cualquier otra forma. Una palabra no asegura una cosa. El lenguaje no se compone de cosas-palabras. Las mismas palabras a menudo crean "cosas" nuevas. Las medidas operacionales son inherentemente más específicas que los conceptos. Por tanto no pueden elegirse al azar de medidas que comparten el mismo nombre. La medida debe especificar exactamente aquello que hace que la hipótesis sea probable.

13. La vieja estrategia: Usar una variable amplia.
Reemplazable por:
Usar variables de microprocesos.

Ahora propongo un nivel nuevo de especificidad: variables microprocesuales. A continuación pongo un ejemplo. Lazarus había pensado que su desensibilización sistemática era una variable, bien definida experimentalmente. El procedimiento estaba constituido por instrucciones graduadas de imaginaciones. Los sujetos alzaban un dedo cuando habían completado una instrucción y estaban preparados para la siguiente.

Pero cuando pedía a sus sujetos que describieran lo que realmente habían imaginado, quedó sorprendido. Una vez me contó una de esas historias (A.A. Lazarus, Personal Communication, 1971). Para desensibilizar su ansiedad sexual, el primer paso de uno de sus sujetos consistió en imaginar a su marido entrando por la puerta de enfrente. Cuando alzaba su dedo, Lazarus le pedía que le contara lo que había imaginado. De hecho ella había estado sola en casa, pero permanecía al borde de las escaleras. Su marido entró por la puerta pero con su suegra. Luego ella se cayó por las escaleras y chocó con su suegra y luego vinieron muchas otras escenas de ese tipo.

Lazarus entonces estudió muchos procesos dentro de la desensibilización sistemática. Investigadores a pequeña escala definieron lo que yo llamo "microprocesos": en sí mismos son nuevas variables. Una de ellas era "la imaginación de huida" que acabo de describir (Barrett, 1970). Para Lazarus, "la imaginación de huida" era sólo un obstáculo, pero otros terapeutas sabrían cómo usarla. Hasta ahora no se ha retomado éste y otros estudios específicos parecidos. Propongo que adoptemos los microprocesos unos de otros de tal forma que se pueda ir especificando toda una nueva via terapéutica (por ejemplo, la imaginación).

De forma similar, el focusing y los microprocesos que dentro de él se han encontrado pueden usarse en cualquier terapia. Durante la terapia se usan pequeños eslabones del proceso de focusing con ciertos tipos de contenidos. Se pueden estudiar así los efectos inmediatos. A continuación describo algunas de las microvariables que se han descubierto en el estudio del Focusing.

Encontramos que aproximadamente un tercio de la población (en los países occidentales) es incapaz de sentir el estómago o el pecho desde dentro, del modo ordinario (no como en focusing). Esta imposibilidad (para la que sabemos el remedio) debe influir sobre su comportamiento en cualquier terapia.

El Focusing requiere algunos elementos preliminares: Se lleva una mezcolanza de preocupaciones en una sola tensión física. Vemos que la gente no experimenta un alivio físico de esta mezcolanza aunque se pongan a pensar en otra cosa y se relajen. Pero si rescatan estas preocupaciones sentidas corporalmente, una a una, aparece una energía corporal positiva. Este elemento preliminar del Focusing (al que denominamos "despejar un espacio") se estudia ahora por sí mismo (Gendlin, Grindler & McGuire, 1984).

También encontramos dos tipos de "profundidad". Una favorece la sugestionabilidad y elimina el feedback corporal del que depende el Focusing. La otra no.

Distinguimos las sensaciones conocidas (tristeza, alegría, temor) del referente aún-no-diferenciado, la "sensación-sentida". Un tipo determinado de atención hace surgir la "sensación-sentida" o un problema determinado. Hay formas de comprobar si realmente pertenece a ese problema.

La gente localiza la sensación sentida en la garganta, el pecho, el plexo solar, o el abdomen. Aún no sabemos la razón de ésto o la diferencia que implica las diferentes localizaciones. Una tensión relacionada con un problema en una parte periférica del cuerpo (piel, hombros, brazos, piernas) puede trasladarse a una de las localizaciones centrales. Observamos pero necesitamos verificar que los pasos de cambio terapéutico surgen más rápidamente desde el centro.

Hemos definidos diferentes formas de mantener la atención en la sensacióncorporal. Hay formas específicas de fomentar que tenga lugar un paso de cambio. Existen formas específicas para mantener lo que surge y para resguardarlo de los ataques del super-yo.

La sensación-sentida produce ciertas diferencias en la imaginación (Kuiken, 1981). El Focusing es más sencillo y más profundo en presencia de una persona atenta y en silencio total. La atención en silencio es una variable medible.

Pero la mayoría de estas microespecificidades son todavía sólo definiciones procedentes de grabaciones, no de estudios. Ahora vuelvo sobre las estrategias desde un ángulo más amplio. Quiero mostrar que estas microespecificidades tienen una mayor aplicación que la investigación psicoterapéutica tradicional.

14. La vieja estrategia: La investigación está muy distanciada de la práctica y la formación.
Reemplazable por:
Las mismas especificaciones deberían usarse en las tres

Cuando un proceso se especifica de forma especial para la investigación, las mismas especificaciones pueden también usarme para la formación. Luego también pueden usarse de nuevo para reafirmar la práctica. Las medidas son separadas pero los microespecificaciones son las mismas. Esta especificidad nos permite instruir a semi-profesionales y a gente sin una formación determinada. La precisión de la investigación puede tener otras aplicaciones.

15. La vieja estrategia: Estudio de la terapia en despachos.
Reemplazable por:
Estudio de los microprocesos como tales, en cualquier sitio

Los subprocesos derivados de la terapia son importantes en muchos otros emplazamientos, tanto clínicos como ordinarios. También pueden estudiarse en estos emplazamientos. La investigación psicoterapéutica puede llevar años pero los efectos de los microprocesos a menudo pueden medirse en pocos minutos.

Por ejemplo, predijimos que los pacientes de cáncer no serían capaces de realizar nuestro "despejar un espacio" preliminar al Focusing. De cuatro pacientes, tres de ellos pudieron hacer ambas cosas con facilidad. Más adelante, el cuarto también pudo hacerlo con nuestro formador más experimentado (Kanter, 1982). Eso fue suficiente para desechar lo que habíamos pensado. Este microproceso fue ampliamente bienvenido por los pacientes. Tales estudios también permiten otras exploraciones posteriores.

Los microprocesos pueden estudiarse en muchos contextos y pueden por tanto mejorarse. Por ejemplo, el focusing ha resultado ser muy útil en los hospitales mentales (Ohta, 1982) y también en clases de escritura creativa (Perl, 1980). El nivel de la Escala Experiencial se ha podido tomar en grupos (Lewis & Beck, 1983). También ha resultado útil el Focusing para el trabajo con sueños (Gendlin, 1986). Gente de edad avanzada que puntuaban alto en la Escala Experiencial viven más años (Sherman, 1984, p. 94).

La sociedad en su conjunto está ya adoptando procesos basados en la terapia. Treinta millones de personas pertenecen a algún tipo de "confederación de asociaciones" en la que se usa uno a otro proceso.

Pero... ¿cómo pueden unirse todos estos procesos en un solo método psicoterapéutico efectivo? Veamos primero lo que aparentemente parecen ser tres dimensiones independientes:

16. La vieja estrategia: Variables aisladas: químicas versus psicológicas versus sociales.
Reemplazable por:
Controlar las tres y comprobarlas conjuntamente

La interacción corporal, psíquica y social no son tres variables que pongamos juntas. Ya están unidas siempre. Por ejemplo, de 1950 a 1960 la droga LSD producía de forma regular psicosis paranoica. Hoy sabemos que esto se debía a condiciones interaccionales: el sujeto se estudió a solas en una celda totalmente blanca. El experimentador observaba a través de la mirilla de la puerta. Bajo condiciones interaccionales diferentes se obtienen diferentes resultados de la misma droga administrada al mismo sujeto. No debemos suponer que los efectos comprobados de un factor permanecen igual si uno de los otros se modifica. La misma droga tomada por el mismo individuo tiene diferentes efectos bajo diferentes condiciones sociales. La cafeína no tiene efectos sobre una sola rata, pero si esta rata con cafeína se pone junto a otras su comportamiento es marcadamente más activo.

Las condiciones de la vida social tanto como de la química deben tomarse bajo consideración. Los hospitales aún están repletos de pacientes, aunque los pacientes tomen drogas e inicien terapias. Bajo esas condiciones la terapia química no les ha curado. Por ejemplo, todo el mundo sabe que un sistema de apoyo interpersonal puede hacer que una depresión ceda con bastante rapidez. Mientras que esa misma depresión tiende a prolongarse durante años en una relativa soledad. La investigación tradicional ignora todo esto pero ciertas condiciones sociales tienen una clara influencia en todos los sujetos experimentales. Aún no sabemos qué sujetos tienen qué condiciones.

17. La vieja estrategia: Combinación de variables no modificadas.
Reemplazable por:
Dejar que su unidad las cambie

Cuando combinamos métodos actuales independientes, debemos dejar que cada uno modifique al otro de forma que se encuentre su unidad natural. Por ejemplo, no podemos simplemente unir la quimioterapia a la psicoterapia, sin modificar ninguna de ellas. La quimioterapia no es una variable carente de ambigüedad. ¿Se ajustan de forma continuada las dosis de la droga a los informes específicos de las personas que se encuentran en psicoterapia? No, la pasividad de los regímenes de drogas simplemente se añaden a los intentos de la psicoterapia para maximizar el control activo. También debemos desarrollar formas de manejar y limitar los períodos en los que la droga nubla y debilita precisamente aquello que se intenta promover con la psicoterapia. Ambas variables deben además cambiar en relación a las condiciones sociales. Se está haciendo bastantes investigaciones sobre esta variable en Japón, donde ya ha sido apreciado por los psicoterapeutas japoneses (Lebra, 1979). Hagamos que la consideración de esta tercera variable remodele nuestra psicoterapia y nuestra quimioterapia.

18. La vieja estrategia: cognición versus sentimiento versus imaginación versus comportamiento.
Reemplazable por:
Estudiar la forma en la que ya se encuentran unidas (sus interrelaciones)

La infinidad de terapias que compiten en la actualidad no necesitan unirse en una, ya que muchas de ellas son redundantes. ¿Cuál son las diferencias genuinas? Una diferencia es sus diferentes vías de acceso, por así decirlo: algunos trabajan sólo con los aspectos cognitivos, otros sólo con los sentimientos y algunos sólo con sueños, imaginación, quimioterapia, danza, trabajo corporal, familia, o interacción interpersonal. Los terapeutas conductuales sólo trabajan con las acciones. Estas son diferencias genuinas.

¿Pueden unirse todas estas vías? En el ser humano ya to están. Todo el mundo piensa, siente, sueña a imagina; tiene un cuerpo, una familia, actúa en situaciones, e interactúa con los demás. Nosotros, los terapeutas elegimos una o varias de estas dimensiones humanas para nuestro quehacer. El resto parece incomodarnos quizás porque no tenemos la suficiente formación sobre ellas. Pero, sea cual sea la terapia, estas dimensiones ocurren todas unidas en la persona.

No podemos combinar las diferentes terapias que existen. Todas y cada una reclaman su papel esencial. Dirijámonos al modo en el que ya se encuentran unidas diferentes vías. Cada vía desarrolla ciertas sensibilidades y respuestas a ciertas observaciones. Los terapeutas entrenados en una segunda vía retienen su sensibilidad hacia la primera que aprendieron. Realizan las dos de una forma mejor. La síntesis se desarrolla de forma natural. Por ejemplo, en la terapia de comportamiento operante el objetivo a menudo se elige enseguida al principio, de un modo crudo. Pero los terapeutas comportamentales no desean ser superficiales. Si el terapeuta también conoce una terapia que se centre más en los sentimientos, los mismos clientes elegirán como objetivos comportamientos más significativos. Y al revés, clientes de psicoterapia pueden elegir un paso comportamental pequeño en cada sesión. Así encuentran aquello que evitaban dado cada vez un pequeño salto. Tales ventajas no pueden obtenerse mediante una adición mecánica de terapias. Si se suman microprocesos, los métodos se mejoran entre ellos.

Aquí no se pretende realizar una síntesis conceptual de las diferentes orientaciones. Propongo una síntesis a través de una renovada estrategia de investigación clínica experimental.

REFERENCIAS

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