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La pertinencia del Focusing en el Enfoque Centrado en la Persona, hoy.

Clr. Elena Frezza
Introductora de Focusing en Argentina.
IX Foro Internacional del Enfoque Centrado en la persona - Ediciones Suarez -2004
 

El cruce de Carl Rogers y Eugene Gendlin.
Focusing y la filosofía de lo implícito
Hacer Counseling desde el Focusing
Desgrabación de un Proceso de Focusing en clase 2 de octubre de 2003
BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

El cruce de Carl Rogers y Eugene Gendlin.

Carl Rogers y Eugene Gendlin provenían de diferentes culturas, países y experiencias (Rogers norteamericano, pragmático, con estricta formación religiosa protestante; Gendlin austríaco, con una infancia signada por la tragedia del exilio por ser judío, durante la Segunda Guerra Mundial), sus vidas se encuentran en la Universidad de Chicago. Rogers era entonces Director del Centro de Counseling de la Universidad, y planteaba un nuevo paradigma que estaba revolucionando la psicología. Gendlin, culminando su Doctorado en Filosofía, casi sin pretenderlo se acerca al campo de la psicoterapia a través de la fenomenología. Fue admitido al “practicum” por Rogers, convirtiéndose en su discípulo y colaborador durante 11 años.

La interacción fue fecunda para ambos; Gendlin, que había escrito “La búsqueda y la creación del significado” (1962) y había formulado e investigado con su “escala experiencial”, vio con alegría cómo Rogers en su nueva obra, “El proceso de convertirse en persona”, –con honestidad y coraje- reconceptualizaba su teoría tomando de él su reformulación de la congruencia y del experiencing, entre otras cosas.

Compartieron un vínculo de respeto, búsqueda e investigación científica, con importantes aportes, en ese momento revolucionarios, en el ámbito de la psicoterapia.

En esa década del ´60, buscando respuestas a preguntas como: ¿por qué la terapia no logra éxitos más frecuentes?, ¿por qué fracasa tan a menudo en lograr una diferencia significativa en la vida de las personas? Y en los casos que tienen éxito, ¿qué es lo que hacen estos pacientes y terapeutas para lograrlo?, Gendlin investiga y analiza cientos de sesiones grabadas. Su investigación demostró que la terapia no enseña el “como” a los que ya no saben “como”.

Gendlin desarrolló la “Filosofía de lo Implícito”, y la aplicó al trabajo que estaba llevando a cabo Rogers. A partir de esta interacción surgió otra teoría sobre cambio de personalidad (Gendlin, 1964)

Y psicoterapia (Gendlin, 1966), que incluía un giro fundamental desde la mirada a los contenidos, lo que el cliente habla, hacia el modo del proceso, cómo el cliente se está relacionando con la experiencia. Examinando cientos de trascripciones y horas de grabación de entrevistas terapéuticas, Gendlin y Zimring (1994), formularon la variable del nivel de la experiencia. Una escala de proceso y, eventualmente, una Escala de Experiencia (Klein, Mathieu, Gendlin y Kiesler, 1969 y 1986) fueron desarrolladas para medir esta variable. La hipótesis era que los clientes con más éxito en la terapia mostrarían una habilidad cada vez mayor para referirse directamente a la experiencia sentida corporalmente. Para sorpresa de Gendlin y sus colegas algunos hallazgos demostraban que el nivel de experiencing al comienzo de la terapia, predecía el resultado. Los clientes que comenzaban su terapia pudiendo ya hablar desde su experiencia interna concluían con buenos resultados, y aquellos que comenzaban sin esta capacidad de hacerlo, no necesariamente la aprendían más adelante, y tenían un resultado más pobre. En respuesta al problema que presentaba el hecho que el fracaso se podía predecir desde el comienzo, Gendlin y sus colaboradores desarrollaron instrucciones específicas para enseñar a las personas como lograr este importante proceso, al que denominó: FOCUSING (Gendlin, 1981).

Gendlin quiso hacer enseñable este importante acto interno, este “como”, y gradualmente fue describiendo los pasos que son ahora muy específicos, para establecer contacto con una forma de experiencia interna, poco clara, preconceptual y físicamente sentida, a la que dio el nombre de “felt sense” (sensación sentida).

Focusing y la filosofía de lo implícito

A propósito del Focusing, dice Martin Siems en su libro Tu cuerpo sabe la respuesta: “Para que nuestro interior se mueva y cambie, tenemos que entrar en contacto con una forma de vivencia que se encuentra detrás de las palabras, los pensamientos, las imágenes, las sensaciones corporales y las emociones”.

Cuando hablamos de lo implícito, hablamos de todo ese material disponible, aún no simbolizado, aún sin código comunicacional (como el lenguaje) pero sí palpable como una presencia interna sentida, como sensación que definimos provisoriamente con la palabra algo. En otros términos, prestarle atención a ese espacio de nuestra experiencia aún no simbolizado, a ese lugar desde el cual surge la sensación de algo aún no dicho, lo innombrado acerca de una situación determinada, cuando se agota en el discurso lo que sí sabemos y sentimos acerca de ella.

Gendlin distingue claramente: “Es común en nuestra profesión hablar de conectarse con los sentimientos. Lo que yo propongo es diferente. En primer lugar, es diferente porque mayormente conectarnos con los sentimientos hace que nos conectemos con los sentimientos que uno ya conoce. Si te preguntara cuáles son tus sentimientos en este momento, ¿cuáles serían?... Creo que los encontraste, ya te son familiares, sería mucho mejor para ti no conectarte con ellos nuevamente porque ya lo haz hecho lo suficiente. En vez de esto, lo importante es sentir en qué lugar estás trabado, detenido, buscar una sensación de frontera. Es pasar un tiempo con algo físicamente sentido pero poco claro, y que tiene algo que ver en tu vida. Se siente difuso u opaco, pero en realidad es una puerta”.

El Focusing, entonces, sería la vía de encuentro con ese material todavía no simbolizado; estamos hablando del material en el límite de la conciencia. Ese lugar limítrofe sentido es la sensación del todo del problema. Es una sensación más holística de cómo se siente lo no resuelto en su totalidad. Esto es algo que generalmente se siente poco claro ya que es algo que se puede sentir como sensación, pero no aún comprender.

Para que este algo internamente sentido pueda hacerse accesible a nuestra conciencia necesita una pausa, un detenerse, una presencia empática, silenciosa, genuina, incondicional, legítimante, como una dulce espera... que va a posibilitar el nacimiento de algo nuevo.

Gendlin, con su filosofía de lo implícito, a través del Focusing investiga y descubre la piedra fundamental: el respeto por la experiencia físicamente sentida como foco, en el cual tanto el consultante como el counselor/terapeuta se centran constantemente durante un proceso.

Nuestro estar, nuestra presencia, nuestra escucha se dirige a ese algo aún no conceptualizado de nuestra experiencia, a ese algo sin forma, y nos detenemos, hacemos una pausa, creando un espacio sin amenazas para que pueda manifestarse, nombrarse, desplegarse, tomar forma.

Desde ese lugar de nuestra experiencia sentida (al principio poco clara y difusa), surge siempre lo nuevo: el contacto con una realidad de nuestro ser hasta ese momento desconocida, casi imperceptible, al mismo tiempo presente y urgida de ser finalmente escuchada. Y esto nuevo trae consigo la posibilidad de la transformación significativa de la persona. Cuando se nombra, hay una sensación de alivio físicamente sentida, como de agradecimiento interior, de certeza, de contacto profundo con lo más genuino del ser, que siempre conlleva un paso en la dirección de regreso a uno mismo.

La sensación corporal es preverbal y preconceptual, es decir, anterior a las palabras, pensamientos y conceptos. Por tal motivo, en lugar de pensar cuál es el problema o su solución, se trata de permanecer en silencio y percibir qué siente el cuerpo hasta que su significación se hace conciente bajo la forma de palabras, gestos, sonidos o imágenes.

Una vez que se logra la aceptación del proceso experiencial (lo que el cuerpo está sintiendo) uno puede relacionarse con experiencias dolorosas o placenteras, pasadas, presentes o proyectadas en el futuro, y encontrarle un nuevo sentido a lo que cada vivencia representa.

Por ejemplo, ¿cuál es mi sensación sentida ahora? Dejo lapicera, cierro mis ojos y me acompaño interiormente prestando atención a cómo se siente esta situación de estar escribiendo, desde mi interior. Aparece una sensación de cansancio sobre mis hombres, como pesas, como tensión de algo apretado en mi garganta, mi corazón late a destiempo... cómo con miedo... un miedo triste... sigo acompañando y aparecen lágrimas, no sé que quieren decirme, espero... aparece una situación específica de mi vida que trae bronca e impotencia, y al mismo tiempo una sensación de un algo más... esto no es... trato de acompañar ese algo más... aparece el dolor, la pérdida, la guerra, el NO de un mundo no escuchado. Chequeo en mi cuerpo, mi garganta sigue apretada y mi corazón late más fuerte... acompaño amorosamente todo esto, sin crítica ni descalificación. Aparece la necesidad de descansar, dejar de escribir, soltar la exigencia de terminar ya... sol, aire libre, mimos, caminar, surge una melodía... “como un día de domingo”. Algo se afloja dentro de mi con una sensación de dirección, serenidad, confianza, oración... seguiré escribiendo en otro momento.

Hay una relación dialéctica permanente entre lo explícito y lo implícito de la experiencia. Es decir, entre lo que sí sabemos y sentimos acerca de una situación, percepción o sentimiento determinado, y lo que aún no está formado. Nuestro cuerpo es un receptáculo de registro permanente de nuestras experiencias, ya que, como dice Gendlin: “...es un sistema complejo para mantener la vida. Tenemos el poder de cambiarnos a nosotros mismos y, de hecho, sentir el cambio aconteciendo en nuestro interior. Una vez que a nuestro cuerpo le permitimos ser él, sin presiones, tendrá la sabiduría para resolver nuestros problemas”.

Es en la dialéctica entre estos dos mundos dónde se logran la completud y la integración para ser cada día más plena y sanamente quienes somos.

Miguel Ángel decía que él no esculpía, que en el mármol o la piedra ya estaba implícita su escultura. Me imagino Carrara, el mármol, su existencia silenciosa, paciente, anhelante por ser descubierta, por manifestarse; siendo el hombre su instrumento y también la piedra misma. Imagino a Miguel Ángel, el momento en que sus ojos se posan sobre ella sintiéndola viva, palpitante, virgen.

Y sus manos animándose a palparla, sintiendo su calor más allá de esa aparente frialdad de piedra sin vida, aún sin forma, y a partir de sumergirse en esa experiencia de encuentro... el surgir de una “gran obra”.

Raquel Filkenstein, colega y artista, mostrándome uno de sus cuadros, me contaba, como fueron apareciendo imágenes de personas aún después de haberlo concluido. Recuerdo lo emocionante que fue para mi ir descubriéndolas mientras contemplaba el cuadro, presentes, siendo, y poder sorprendernos “¡¡¡Ahhh!!! una persona.

Uno de los aportes del Focusing es cómo acceder a esa zona limítrofe de la experiencia para hacerla disponible a la conciencia. Dice Gendlin: “Hace 25 años, cuando el Focusing era nuevo y dije “el inconsciente es el cuerpo”, sorprendí a mis colegas en la universidad. Ahora el énfasis en el cuerpo como fuente de información e innovación no es novedoso. Pero aún no es ampliamente conocido cómo uno puede exactamente penetrar en esa fuente. Sólo desde la comunidad del Focusing se puede obtener una metodología científica bien desarrollada y comprobada como acceso directo al conocimiento encarnado y a los nuevos pasos que surgen de él”.

Lo que Gendlin llama “body shift”, el cambio o viraje corporal es el núcleo de este proceso. Se siente este cambio ocurriendo en nuestro cuerpo durante el proceso de focalizar modificando inmediatamente su estado. Es una sensación física bien definida de algo en movimiento, e invariablemente placentera: “... algo que no sé lo que es pero que estaba abotonado, se suelta de repente y hay un expandirse muy ancho, muy ancho que luego se instala en un suave respirar. Este instalarse ya es un nuevo lugar donde la existencia transcurre, simplemente estando allí, frente a lo que venga...”

Estos pequeños cambios o virajes corporales acerca de diferentes problemas, conflictos o situaciones vitales a través del tiempo, son los agentes facilitadores del cambio, la transformación y el crecimiento de la persona.

Hacer Counseling desde el Focusing

En La terapia centrada en la persona hoy, Dave Mearns y Brian Thorne desarrollan su teoría sobre la naturaleza de las partes del self del cliente que se manifiestan en la relación terapéutica, a las que denominan “configuraciones”, ya que cada una de ellas es una dimensión dinámica que aglutina experiencias, pensamientos y sentimientos. Dicen: “El cliente está incluyendo al terapeuta en el diálogo interior que tiene consigo mismo. Más aún, está haciendo partícipe al terapeuta del momento en que está descubriendo cosas sobre su self, cuando está en el camino límite de su conciencia”.

De manera que en ese diálogo interior, y también en ese descubrimiento, los clientes hablan de diferentes partes y, “desde esta perspectiva interna, el self no es un conglomerado difuso sino una estructura en forma de miríada de componentes en interacción”.

Definen el término configuración como un “constructo hipotético que denota un patrón coherente de sentimientos, pensamientos y respuestas conductuales preferentes, presimbolizado por la persona como reflejo de una dimensión de la existencia del self”.

Mearns y Thorne sugieren ampliar la definición del self propuesta por Rogers, quien tenía —de acuerdo con ellos— muy clara la naturaleza pragmática de su decisión de limitar la definición del self a aquello disponible en la conciencia de la persona.

Dicen: “Aunque no los incluye en su definición del self, Rogers reconoce la influencia de otras dimensiones de la existencia de la persona en la conducta. ‘La conducta, a veces, está regulada por el self, y otras veces por aquellos aspectos de la experiencia del organismo que no están incluidos dentro del self’ (Rogers, 1959). Proponemos una ligera pero importante reformulación del concepto de self de Rogers en orden a incluir este “material al borde de la conciencia”, incluso aquel que todavía no ha sido aceptado por la persona como parte de su auto concepto. [...] Puede parecer un paso obvio e insignificante ampliar la definición del self de tal forma que self = auto concepto más “material en el límite de la conciencia”, pero es un paso importante. De golpe hemos incluido en el ámbito teórico al Focusing como dimensión de la terapia centrada en la persona”.

Mearns y Thorne afirman que “una característica distintiva e importante de la terapia centrada en la persona es que no bucea en el inconsciente sino que trabaja en el marco de lo conciente y —sugerimos nosotros— en la conciencia emergente del cliente [...]. Por definición entramos en áreas que todavía no pueden ser conocidas por el cliente y en las que, también por definición, el cliente no puede ser el experto”. Así, la sensación sentida como emergente de alguna de las configuraciones del self reintroduce al cliente en su condición de experto sobre su propia vida, y le devuelve el poder, indicándonos, por ende, la importancia del Focusing en este proceso.

El Focusing muestra de una manera suave y amorosa cómo llegar al núcleo de esa experiencia interior, implícita, físicamente sentida, zambulléndonos en lo intrincado de la existencia y logrando ser más enteramente quienes somos con nosotros mismos y con los otros. Permite encontrar y aceptar los lugares más oscuros, escondidos, doloridos o abandonados, esos lugares que a veces se cree que nunca van a cambiar, y transitarlos sin miedo, abriendo puertas, iluminando caminos, casi sin darnos cuenta.

Gendlin escribe en 1996: “La terapia no consiste principalmente en experiencias definidas o familiares, conocidas, ya sea con respecto a emociones, acciones, imágenes o sueños. La terapia es más bien un proceso que involucra principalmente a la experiencia antes de que ésta se convierta en un definido ‘paquete’, y después cuando se sumerge nuevamente en la zona que bordea la conciencia”.

Como profesionales de la ayuda psicológica formados desde el E.C.P., considero indispensable explorar y revalorizar el cruce filosófico, científico y metodológico entre Rogers y Gendlin. Esto hizo posible desarrollar, a partir de “cómo el consultante y el terapeuta se relacionan con la experiencia”, un nivel profundo, físicamente sentido, de conexión con la experiencia implícita de la persona como fuente de información, transformación, de dirección y autoridad.

Desarrollar un nivel de sensibilidad físicamente sentida, responder a lo implícito de la experiencia del consultante, prestarle atención a lo implícito en mí mientras escucho y a lo implícito de la interacción, requiere mucho tiempo y práctica. De esta manera estaremos capacitados para permitir que la sensación sentida se forme; saber “pausar” (saber que en la pausa hay proceso); detener una situación para poder sentirla en su totalidad; liberarnos de la situación para acceder a un lugar más profundo, anterior a las palabras y a lo que ya sabemos; permanecer con algo poco claro para que se abra y surja lo nuevo; habitar ese espacio a la espera de lo que aún no está dicho, de lo que aún no ha sido simbolizado.

No me puedo pensar como counselor sin Focusing, sería imposible para mí estar plenamente presente en la relación. Focusing siempre aparece para ambos, ofreciéndonos el “como”acercarnos a lo implícito de nuestra experiencia.

Es un desafío, un deber, una tarea de mi ser con otro en relación.

La terapia Experiencial Centrada en la Persona se ocupa de liberar a las personas de aprensiones internas, de roles, estructuras y definiciones impuestas desde afuera, de demandas institucionales e ideológicas. Pone su énfasis en legitimar en cada persona su acertada sensación de ser.

Podemos interpretar el mundo con el lenguaje conocido, desde el mismo discurso y desde la misma estructura del discurso, y operar mecánicamente sobre el mundo con los códigos del sistema.

O, podemos suspender el ruido, entrar en nuestra experiencia implícita y, desde allí, encontrar una voz nueva y poner en el mundo la propia creación.

Desgrabación de un Proceso de Focusing en clase
2 de octubre de 2003
TEMA: Dolores Crónicos – Nivel 4

María: Estoy con este dolor... mucho cansancio, hoy gracias a Dios estoy mejor, pero estaba como para golpear la cabeza contra la pared porque no había ni meditación, ni Focusing, ni medicamento... salvo estar acostada no se me pasaba con nada... no se me pasaba con nada.

FT.: Y es mucho el cansancio de este dolor.

María: Mucho cansancio porque es continuo y... viviendo, y haciendo, y qué sé yo, con este dolor. Y me desgasta mucho y me pone como triste. Y vos sabés que... hay dos cosas que te quiero decir, cuándo empezó por ahí preguntámelo después, pero ahora te voy a contar algo que me pasó este fin de semana: el domingo estaba arreglando los canteros de mi casa, sacándole los yuyos a las plantas que nunca tengo tiempo y era un yuyal, y como había llovido tanto el día anterior la tierra estaba muy fresquita, muy tierna, entonces podía sacar los yuyos con toda la raíz...

FT.: Podías sacar todo el yuyo entero, con toda la raíz.

María: El yuyo entero con toda la raíz... Y después a la noche cuando estaba con mi dolor de cabeza, acostada, tratando de acompañarlo, apareció esta imagen... como que me dice: “pará, pará, pará, pará no llores”, porque es como que ya me empezaban las lágrimas. Se apareció esta imagen y es como que... (breve corte)

No sé qué estoy diciendo con todo esto pero que había sí una raíz muy, muy, muy profunda, y que estaba ahí como la del yuyo. Yo me quedé sorprendida, un yuyito así por ahí y una raíz larguísima que podía sacar así limpia, y que salía porque la tierra estaba como mojada, entonces no había algo duro que le impedía salir o cortarse. ¿Viste? yo pensaba: claro si yo lo corto porque la tierra está dura después vuelve a subir; si lo saco entero entonces ahí ya no va a volver.

FT.: Entonces cuando quisiste acompañar este dolor cuando estabas acostada, apareció esta imagen de la facilidad con que pudiste sacar el yuyo entero, que salió todo el yuyo con una raíz muy profunda. Y apareció esto, como que si la tierra estuviera seca yo arrancaría esta parte de arriba pero quedaría la raíz y volvería a salir. Y en cambio si puedo sacar esto todo entero es como que no va a estar más, no va a aparecer más. Y aparece una emoción ahí; ¿podés recibir esta emoción con toda la intensidad que trae María?

María: Es como la parte que dice: “¿hasta cuándo?” (llora)

FT.: Una parte muy cansada... Quizás pudieras hacerle un lugar ahí a esta parte tan cansada.

María: (llorando) Otro dolor más... este no lo conocía... era como decir: no, no, otro no...

FT.: Es como que ya está cansada de tanto dolor; de un dolor, otro dolor...

María: (fuerte suspiro) Pensaba si podía ponerme toda así para arriba y metía la cabeza adentro como una tortuga... que por ahí eso estaría buenísimo, desaparecer.

FT.: Desaparece una parte que duele mucho, duele mucho... que es la cabeza, y siente como que si pudiera meterla adentro de los hombros se aliviaría.

María: No, fue un pensamiento no fue... es como que el dolor hace que esto se achique.

FT.: Hace que eso se achique, que se vaya metiendo como adentro de los hombros.

María: Sí, sí... para que no duela tanto. Pero así duele más, y si me pongo así duele igual... (fuerte suspiro) (silencio y breve corte)

Empezó... ahora estoy más mental, el día después de volver de mi Luna de Miel.

FT.: El día después de volver de tu Luna de Miel... (pausa) Aparece de nuevo la emoción, y también la podemos dejar entrar.

María: (llora) Apareció como un látigo ¿no?, como si... se me aparece ahora un látigo, como en un circo si le pegás a un animal para que haga algo...

FT.: ¿Como un látigo de un domador?

María: ¡Eso!, ahí está... eso es.

FT.: Como un látigo de un domador.

María: Sí... si lo agarro al tipo lo acogoto con su látigo, se lo pongo así... (con voz crispada)

FT.: Ahora está presente esa parte que quiere hacer eso con el látigo y con el tipo. ¿Podés recibir esta parte con toda la intensidad que trae?

María: Sí...

FT.: Y parece como que hubiera bronca...

María: Sí, mucha bronca.

FT.: Violencia.

María: Violencia.

FT.: Furia... ¿Podés sentir un poquito de todo esto María?

María: No mucho... cuando hice así sí lo sentí...

FT.: ¡Eso!

María: Porque es como agarrar... pero ahí viene otro crítico -porque son muchos los que están ahí- diciendo: “lo estás haciendo todo mal, qué ridículos tus gestos, debés parecer espástica haciendo esto”... hay una voz que dice eso.

FT.: También está esa voz.

María: Sí... pero bueno, voy a ser espástica igual...

FT.: ¡Eso!, decile de todas maneras a esa voz que sabés que está ahí y que la estás escuchando... (pausa) Y entonces estábamos en esta bronca, en esta furia, en esta violencia...

María: Esperate porque me está hinchando.

FT.: Te está hinchando... ¿querés que la recibamos?

María: Estoy media: “¡volá!”, pero no vuela, se queda, ¿viste? A lo mejor una parte mía...

FT.: Podés decirle que entendés su miedo quizás... (silencio)... Hay algo más ahí y le estás haciendo compañía...

María: Se aparece una situación familiar.

FT.: Es una situación familiar que trae dolor. Vamos a dejar que permanezca un rato ahí esta situación con este dolor que trae... (silencio)...

María: Es como un nudo en la garganta... hay algo que no me deja sentir... ¡Apareció un instante y desapareció y quiero sentirlo, quiero sentirlo!

FT.: Hay algo ahí que tiene muchas ganas pero...

María: Es como que hay algo que lo corta y después ya no siento más nada. Así es.

FT.: Hay algo que lo corta... ¿La podés escuchar un ratito? (breve pausa) ¿Qué necesita de vos esa parte María?

María: (silencio) A ver dejame un poquito sentirla un poco más porque no le puedo preguntar, todavía no la tengo bien...

FT.: Todavía no está del todo clara una parte que quiere sentir...

María: ¿Me lo podés repetir?

FT.: Una parte que quiere sentir eso que sabés que está ahí, y que es interrumpida por una parte que la corta. Y está esta parte que lo quiere sentir y parece como que no la dejan.

María: Lástima que no la dejan... porque apenas aparece la que quiere sentir, la que no la deja... Entonces quizás deberíamos acompañar esta que está acá.

FT.: Empezar por la que no la deja...

María: Es como una cortina de metal de esas que se cierran en los negocios...

FT.: Como de un negocio.

María: Sí, tal cual... Pero mirá que me desconecta totalmente, yo puedo abrir los ojos ahora y matarme de risa...

FT.: Sí, estás en otro lugar.

María: Y estoy en otro lado...

FT.: Fijate si podés hacerle un lugar a esta como persiana de metal que está en el lado izquierdo de tu garganta, y que te saca totalmente del lugar donde estabas.

María: Y porque este lugar derecho late, y el izquierdo está como con esa... pero es una chapa lisa, no es una chapa que tiene... más es como una chapa lisa.

FT.: Una chapa lisa que está ubicada ahí.

María: Ahí en la parte izquierda, y en este lado mi garganta tiene como un nudo y late... (fuerte suspiro y corte)...

Como un duende o algo así que quiere mirar para un lado y para el otro, como si se asomara y mirara así y mirara así, como: “voy a ver qué es eso”.

FT.: Una personita.

María: Es una nenita...

FT.: ¿Podés recibir a esta nenita y a esta emoción que te trae?

María: Es una nenita chiquita... tiene como 3 años... estamos mejor.

FT.: Va creciendo.

María: Está lo de la chapa y esta otra parte que late...

FT.: Y la nenita está ahí mirando para un lado y para el otro... ¿Podés seguir acompañándola en ese mirar para un lado y para el otro?

María: No, cerró las dos... como si hubiese cerrado las puertas y se fue.

FT.: Y se fue... ¿Y cómo se siente el espacio interno cuando cerró las puertas y se fue?

María: (silencio) A ver... me voy a quedar acá un rato... (silencio) Tengo como garras que me agarran acá toda esta parte...

FT.: Se siente como garras que te agarran toda esa parte de ahí.

María: Sí... es esa sensación... eso es: es como “quedate quieta”, como esa sensación ¿viste? cuando agarran a un chico de atrás los padres que lo agarran del cuello: “quedate quieto, quedate quieto... así, ¿no?.. “sentate acá quietito”, una cosa así...

FT.: Esa mano te aparece de atrás y como con violencia te hace quedar quieta.

María: Sí, sí.

FT.: “Sentate acá y quedate quieta”.

María: Sí... (corte)

Los debo estar confundiendo a todos... un montón, te vas de un lado para otro...

FT.: Aparece esa parte, también podés decirle que está...

María: Me gustaría ver un poquito esta garra acá.

FT.: Esa garra...

María: Sí, porque no es una mano normal, es una garra de... como si fuese de un ave, de un águila con esas uñas... o de una bruja con esas uñas... No, más de un águila... Y tengo la sensación como de la piel arrugada, o sea no hay escapatoria, no es que puedo decirle “sino no”, como que si me la saco me va a lastimar mucho.

FT.: Duele si está, y duele si te la sacás.

María: Tengo esa sensación de que si me la saco va a lastimar todo... va a sangrar todo esto de adentro... y si me la saco me va a quedar como la piel toda dañada, toda con mucha sangre.

FT.: Hay algo ahí que siente eso: que si se la saca también va a sufrir, va a dejar este camino como con sangre; algo que cuando se vaya va a dejar la marca. (corte)

María: Es un peso arriba de la cabeza como una... plancha de metal enorme que me va como hundiendo... hundiendo... hundiendo.

FT.: Aparece esta plancha de metal que pesa mucho ahí arriba en la cabeza, que te va como hundiendo.

María: Como hundiendo... hundiendo... hundiendo. Como que le quiero decir: “¡pará!” porque me va a terminar... Es como eso de los autos.

FT.: Como que te va a terminar aplastando.

María: Sí...

FT.: ¿Cómo sería quedarte un poquito con ese peso?

María: Como que estoy atacada por todos lados, no sé... atrás, adelante, al costado... No sé si esto es mental o qué pero si cambio algunas cosas para que esto se vaya -ahora se está como aclarando- como si la acción... si tomo acción... (pausa) Ahí está apareciendo algo... si... ¡cómo cuesta fijate vos!, si tomo acción... o sea si actúo lo que algo en mí sabe que tiene que actuar para alivianar este dolor... el sufrimiento es mucho más grande. (llorando)

FT.: Es como que si tomás la acción que necesitás tomar para que este dolor no esté más, algo ahí siente que el sufrimiento va a ser mayor.

María: La pérdida... es alguien que quiero mucho (con voz quebrada)

FT.: Es mucho el miedo. (largo silencio)

María: (fuerte suspiro) Hay una parte como que me dijera: “es necesario María, tenés que decir esto, no podés callarte, no podés... es muy grande el daño que te estás haciendo por no decir”.

FT.: Es muy grande el daño por no decir.

María: “¿Qué estás haciendo María?”

FT.: No te podés seguir callando. (largo silencio)

María: Ahora es como que todo mi cuello late, como si se corriera la...

FT.: Chapa.

María: La chapa...

FT.: Te late todo el cuello.

María: Sí.

FT.: ¿Querés que te lo repita de nuevo?

María: Sí, por favor.

FT.: No te podés seguir callando María, es muy grande el daño que te estás haciendo por no hablar... es muy grande... (largo silencio)

María: Esa parte necesita decir todo... (corte) voy ensayando de a poquito... A ver, voy a ensayar... (largo silencio) Es muy largo, creo que podríamos ir terminando.

FT.: Tenemos tiempo, no sé si vos estás cansada.

María: No... es como que aparece una parte que tiene mucha bronca y que quiere decir las cosas como las siente... (corte, fin lado A)

Comienzo lado B

María: ...no sale libre, eso es: no sale libre porque es como que está midiendo qué es lo que puede decir y qué es lo que no puede decir, si le sale bien si no le sale bien... es complicado... (pausa) (corte)

Se mantiene así quietita, no digo nada...

FT.: Entonces te puede doler bien la cabeza.

María: Me quedo quieta y me puede doler tranquila la cabeza. (pausa) (corte)

...para adelante y hago lo que quiero hacer...

FT.: También duele.

María: También.

FT.: También duele... Hay algo que siente que va a doler.

María: Va a doler... el solo hecho de decirlo ya duele.

FT.: Es una parte tuya María que cree que va a doler.

María: Sería una linda prueba... sería nuevo para mí, algo diferente.

FT.: Algo nuevo... ¿qué sería, probar a empezar a hablar?

María: Sí... también esta situación como... sí, ¿sabés que se siente?, como... otra manera de caminar, otra manera de... es como un camino distinto.

FT.: Como otra posibilidad.

María: Sí, como un camino distinto... aparece como una situación que puedo hablar y entonces no se acumula. Es como un camino distinto a este, es como que este camino...

FT.: Es como otro camino que no conocés.

María: Sí, otro camino que no conozco.

FT.: El que conocés ya sabés que te lleva al dolor de cabeza... y a la garra... o a cualquier otro dolor.

María: Sí, a un síntoma... ¡Sí, sí, sí!, ¡es así! Este que conozco es como un bloque de cemento, es como un bloque...

FT.: Un peso.

María: Sí, como un bloque de cemento... es como un camino bloqueado, ¡ahí está!

FT.: Un camino bloqueado... como un bloque de cemento que bloquea el camino.

María: Sí, es un camino bloqueado... bloqueado... bloqueado. Y este es un camino con aire... este es un camino... sí, sí, sí... totalmente distinta la sensación... Este es un camino bloqueado, el que ya conozco, el que siempre está como deteniendo... sí, bloqueado. Y este es un camino que tiene como... hay verde en este camino.

FT.: Hay aire, hay verde...

María: Hay aire, hay verde, hay como un conejito que salta... como si saltara de una piedrita a otra piedrita... Eso como que cada situación, la palabra o la acción... la palabra... sí, el poder nombrarme en cada situación... Eso es.

FT.: No tomés todo el camino de golpe, podés como ir saltando de piedrita en piedrita como el conejo.

María: Sí... ahí está la luz, por este camino está la luz, hay aire... y hay como vida porque hasta parece como un camino de Disney... como que... “¡Ah!, acá la nenita estaría bien”... ¡Claro!

FT.: Ahí es donde le gustaría estar a la nenita... (corte)

María: Voy a ir despidiéndome.

FT.: Decile que sigue ahí y está bien que por el momento esté ahí... no podés seguir callándote... Es como el camino de la vida, de la salud, del disfrutar.

María: Algo se va relajando en mi cabeza.

FT.: Algo se va relajando en tu cabeza.

María: Sí... voy a acompañar un cachitín eso... Hay una energía distinta.

FT.: Una energía distinta... se hace más liviano, se va aflojando y aparece una energía distinta.

María: Como serena.

FT.: Como serena... serena.

María: Y algo se me mueve... (silencio)

FT.: Tratá de disfrutar un ratito de eso: de esa paz, distendida, serena... con algo que estaba quieto y se movió... (silencio)

Te voy a invitar que lleves tu conciencia a los apoyos... a las partes de tu cuerpo que están apoyadas en la silla... al piso debajo de tus pies... quizás puedas hacer un poco de presión con los pies sobre el piso... lo mismo con las partes de tu cuerpo que están apoyadas en la silla... (corte final)

 

FT: Significa Focusing Trainer.

El nombre María, no es real, lo utilizo para proteger la intimidad de la alumna.

 

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

Counseling Humanístico. Teoría y Práctica - Tomo 2. María Frezza.

Focusing, Proceso y Técnica del Enfoque Corporal. Eugene T. Gendlin, Ed. Mensajero, Bilbao, España.

Psicoterapia Experiencial y Focusing. La aportación de E. Gendlin. Carlos Alemany, Ed. Mensajero, Bilbao, España.

Tu cuerpo sabe la respuesta. Focusing como método de autoconocimiento. Martín Siems, Ed. Mensajero, Bilbao, España.

El poder del Focusing. Ann Weiser, Ed. Obelisco, España.

El Focusing y la Piscoterapia. Eugene T. Gendlin, Ph. D. Ed. Paidós.

Más allá de Carl Rogers. David Brazier, Ed. Desclée de Brower.

Crear salud o curar enfermedades. Capítulo II, Elenea Frezza, Ed. Holos.

La terapia centrada en la persona hoy. Dave Mearns y Brian Thorne, Ed. Desclée de Brower.

Focusing. Eugene T. Gendlin, Ed. Bantam New Age Books.

Focusing Oriented Psycotherapy. Eugene T. Gendlin.

The power of Focusing. Cornell, Ann Weiser, Ed. New Harbinger.

Selected Essays - 1974-1999. Neil Friedman Ph. D.

Every day genius. Focusing on your emotional intelligence. Kevin Flanagan.

Integrating Spirituality in Counseling: A manual for using the experiental Focusing method. Elfie Hinterkopf Ph. D.

Let your body interpret your dreams. Eugene T. Gendlin.

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